Secciones

  • Recomendaciones de Películas
  • Los Ocultos de Perro Gris
  • Mecachendie
  • La Manada
  • Recomendaciones Literarias
  • Loquenodije
  • Frases, Textos y Poesías
  • E-books
  • Diarios de Poesía
  • Del Barrio a la Luna
  • Ladridos Musicales

Osvaldo Soriano

Fontanarrosa-Soriano: una charla de café ☕ ☕






“Así se llamó el programa de cable Tercer ojo que emitía TyC Sports. Osvaldo Soriano, de camisa roja, sostiene con sus dedos un habano apagado mientras Fontanarrosa –que luce una chomba de color rojo también— juega con un rollito de papel del servilletero. Hay sólo un pocillo de café en la mesa del bar de 3 de Febrero y Entre Ríos. Soriano había llegado a Rosario en mayo de 1996 a presentar su libro “La hora sin sombra” en librería Ross. El negro aparece, naturalmente, como el entrevistador aunque luego los roles se van modificando.


Soriano: —Yo jugaba en Cipolletti. Muy pibe. Dieciséis años. A los diecisiete mi viejo se cambia a Tandil. Único hijo, ¿qué hago? ¿Me separo de mis viejos, me quedo acá? Yo era un nueve que estaba de tránsito en Cipolletti y que iba para San Lorenzo. Yo fui un tipo de mucha suerte en la cancha. No era bueno para nada, bueno en sentido hábil, pero era un nueve con la suerte de un nueve. Es decir, los rebotes me caían.


Fontanarrosa: —Sí, le pasa a los goleadores.


Soriano: — Entonces, me presento a un club de Tandil, Independiente, sin conocer a nadie, a ver si me tomaban a prueba. El nueve que ya estaba me miraba feo (…) A los treinta segundos saco un lateral, en ese tiempo sacaba el nueve, y un wing mete una pelota larga, cortada, y yo supe enseguida que la agarraba, que era mía. Son imágenes que uno tiene siempre, arquero achicando, yo soy zurdo contrariado, pateaba con las dos, zurdazo cruzado, palo, adentro. Me había abierto un mundo en Tandil.


Fontanarrosa: — Mejor no podía pasar.


Soriano: — En menos de un minuto. Después no agarré una pelota más, era un desastre (…) Después empecé a perder interés. Pasé de los bares futboleros del sur, un mundo sin libros, un mundo sin teatro, un mundo muy aldeano, a un mundo de una ciudad de ochenta mil habitantes con cine club, sonde me empecé a vincular. Me miraban feo cuando, en ese tiempo, no había nada más grosero que llevar zapatillas. Un tipo me pregunta ‘¿Vos qué hacés con zapatillas?’. ‘Vengo de un entrenamiento’, le respondí. ‘¿Vos jugás al fútbol?’. ‘Sí’, le dije con los libros ahí atrás. Y me dio un consejo: ‘Acá no te vas a levantar una mina con un bolso deportivo y zapatillas’. Lentamente, empecé a hacerme el dilema, ¿y si no me levanto una mina más por andar con el bolso?”.





Fuente: “El negro Fontanarrosa (la biografía)” de Horacio Vargas, editorial Homo Sapiens, 2014.

Más de Soriano Fragmento “La hora sin sombra”

“Vidrios rotos”

“El día de la escarapela”