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Mark Twain

Mark Twain (Samuel Langhorne Clemens) tomó su seudónimo de la expresión sonora empleada por los marineros al sondear la profundidad del canal de navegación en el Mississippi. A los doce años entró a trabajar como ayudante de tipógrafo en el periódico de Hannibal, la ciudad en la que vivía. Allí escribió sus primeros textos humorísticos y satíricos que estaban plagados de faltas de ortografías y de errores sintácticos. “Por eso la admiración que sentimos por Twain es doble: por un lado, nos cautiva su obra; por otro, no nos dejamos de preguntar a qué resortes íntimos pudo recurrir aquel joven provinciano para levantar, desde una falta de medios absoluta, una de las obras más admiradas de la literatura norteamericana de todos los tiempos”. (Fuente: Juan José Millas, apéndice de “El forastero misterioso”, ediciones Anaya).






“El forastero misterioso” de Mark Twain (fragmentos)


“Durante un año entero Satanás repitió estas visitas que me hacía, pero al final venía con menos frecuencia, y luego durante mucho tiempo no se presentó ni una sola vez. Esto siempre conseguía que yo me sintiera solitario y melancólico. Creía que él iba perdiendo el interés en nuestro diminuto mundo y que en cualquier momento dejaría de visitarnos para siempre. De nuevo un día vino a verme, y yo me llené de alegría, pero sólo fue durante un rato corto (…)


— La vida misma es sólo una visión, un sueño (…) No existe nada; todo es un sueño. Dios… el hombre…el mundo… el sol, la luna, la soledad de las estrellas… un sueño, todo un sueño; nada tiene existencia. Nada existe salvo el espacio vacío… ¡y tú!


— ¡Yo!


— Y tú no eres tú… no tienes cuerpo, ni sangre ni huesos; eres sólo un pensamiento. Yo mismo no tengo existencia; no soy más que un sueño… tu sueño, la criatura de tu imaginación. Dentro de un momento te habrás dado cuenta de esto; entonces me expulsarás de tus visiones y yo me disolveré en la nada de la cual me has hecho (…)


Desapareció, y me dejó pasmado; porque yo sabía, y me di cuenta de que todo lo que había dicho era verdad.