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Hebe Uhart

Hebe, viajera crónica 💖






🔸🔹“Viajera crónica” (fragmentos) de Hebe Uhart🔸🔹


🔸🔹Tacuarembó de cerca🔸🔹


Toda esa zona –donde Artigas estuvo por fundar una ciudad en 1815— se llamaba desierto, y el desierto fue polo de atracción para brasileños emigrados y, posteriormente, para italianos, turcos y alemanes, después de la guerra. Toda esa gente, a veces seminómade, cambia de oficio. Cuenta Glyde (91 años); “el turco que vendía bijouterie se hizo tropero”; había guitarreros que se hacían de campos, y viceversa. “Había un negro viejo, Pedro, que pedía limosna descalzo, pero en el Carnaval subía a la carroza vestido de marqués…”


🔸🔹Río es un estado de ánimo🔸🔹


Río exhibe todo: sus jardines, su pasado, sus mendigos, su belleza, su fealdad. Como en el restaurante un obeso de doble panza, una sobre la otra, su remera no llega hasta abajo, pero a él no le importa. Los mendigos circulan por la calle sin miedo propio o ajeno: uno de ellos peroraba con una barra de hierro larguísima en su mano, nadie parecía asustarse. Otro, teñido de rubio, convidaba a todo el que pasaba con un pan que mojaba en una lata de Coca—Cola. Otra mendiga, cuya enagua o lo que fuera que le colgaba como una cola de gala, se sentó en un bar frente a una señora de clase media y consumió como cualquier cliente. En el lujoso edificio del complejo multimedia Manchete, una señora trasladaba de un piso a otro una ropa enfundada y, sobre la funda, de modo visible y prácticamente tangible para los viajeros del ascensor, dos corpiños y dos bombachas.


🔸🔹Asunción, Paraguay🔸🔹


En las afueras de Asunción, una señora que va en carro baja y toca timbre en un chalet. Lleva en el carro unos bultos cuidadosamente atados y ella parece sumamente pulcra y prolija, con un delantal rojo y verde. Espera mucho tiempo y nadie le responde, su caballo tiene la cabeza baja, en señal de sumisión. Como vino, imperturbable, se va con sus bultos. El poeta Elvio Romero ha escrito una hermosa poesía que ronda todo esto:


Nuestra patria está sola como un papel caído,

Como una hierba sola.

Callada es esta tierra. ¡No la toquéis!

Sus polvaredas arden.

A esta pobre comarca le han cruzado la piel a latigazos.