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Edelmiro Molinari

“Hace poco me preguntaron sobre los cuentos de derviches que menciono en ‘Hombre de las cumbres’. El libro fue escrito por Idries Shah, y aquí va uno de ellos para compartir con todos.Con amor, Edelmiro.(Este fragmento se encuentra en idioma persa en un libro derviche de apuntes y varias formas del cuento pueden encontrarse en escuelas sufis tan distantes entre sí como están Damasco y Delhi)






El carruaje



Existen tres ciencias en el estudio del hombre. La primera es la ciencia del conocimiento común; la segunda es la ciencia de los estados interiores poco comunes, a menudo llamados éxtasis; la tercera, que es la mas importante, es la ciencia de la verdadera realidad de lo que yace mas allá de aquellas dos.

Únicamente el conocimiento interior real lleva aparejado el conocimiento de la ciencia de la verdadera realidad. las otras dos son cada una a su modo el reflejo de la tercera, son casi inútiles sin ésta.

Imaginemos un cochero. Está sentado en un vehículo tirado por un caballo que él guía, el intelecto es el ‘vehículo’, la forma exterior por medio del cual afirmamos que estamos donde pensamos que estamos y lo que debemos hacer. El vehículo posibilita operar al caballo y al hombre. Esto es lo que llamamos tasbkil: forma exterior o formulación. El caballo que es la fuerza motriz, es la energía que se llama ‘un estado de emoción’ u otra fuerza. Esto es necesario para propulsar el carruaje. El hombre es nuestro ejemplo, es aquello que percibe, de una manera superior a los otros, el propósito y las posibilidades de la situación y a quien hace posible que el carruaje avance hacia su objetivo y lo logre.

Cualquiera de los tres, por sí solo, podrá realizar funciones. Pero la función combinada, que llamamos el movimiento del carruaje, no puede ocurrir a menos que los tres estén conectados de la manera correcta. Solamente el ‘hombre’, el verdadero ser, conoce la relación entre los tres elementos, y la necesidad que tienen el uno del otro.

Entre los sufis, el trabajo mayor es el conocimiento de combinar los tres elementos. Muchos hombres, un caballo inadecuado, un carruaje demasiado liviano o demasiado pesado….y el resultado no tendrá lugar”.



(Del muro de Facebook de Edelmiro Molinari)






“Uno por uno” Edelmiro Molinari



Canto a los héroes del dolor,

al que trabaja sol a sol,

su corazón siempre con hambre.



Al que trabaja sin cesar

para comer de lo mejor

del desperdicio de otros hombres.



Canto al que quiere leer

y ni siquiera dejan ver

que hay una estrella con su nombre.



Canto al río que se ahogó,

todo a su alrededor pudrió

por la riqueza de otros hombres.



Canto a la tierra que se va,

lavada sin necesidad

de la firmeza de sus árboles.



Plantemos uno, uno por uno

volviendo el cauce a su lugar.



Limpiemos uno, uno por uno

y el río vuelve a respirar.