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Blanca Varela

Melina Mendoza nos recomienda una oculta: Blanca Varela.

UNA POÉTICA DE LA NÁUSEA

“Todo es gratuito: ese jardín, esta ciudad, yo mismo. Cuando uno llega a comprenderlo,se le revuelve el estómago y todo empieza a flotar… eso es la Náusea” J.P.Sartre






Blanca Varela fue una poeta peruana.

En su poesía vemos cómo el límite convencional entre lo bello y lo repugnante se trastoca, conformando una dialéctica entre opuestos.

Fluidos, cuerpos desmembrados, animalidades extrañas y particulares, conversan con la primavera, con la luz, con el color.

La desesperación de la soledad conoce la impresión del mundo desde una mirada siempre nueva.

Esto aparece en el trabajo sobre los adjetivos como “terco azul”, “carne menguante”,”dios aplastable”, “polvo rebelde”, etcétera.

La pregunta por la existencia: Los interrogantes sobre el Yo, las escenas de infancia, la reflexión sobre el cuerpo, se abren a una salida de definiciones cerradas, de una contingencia opresiva. Blanca nos propone una poética de la náusea.

Su legado es relevante de modo tal que su obra encuentra puntos de contacto con otrxs poetas que admiramos, pero también distancias interesantes que pueden ir rastréandose; además de que su participación en el Fondo de cultura económica permitió que allí hoy figuren autores de lectura “obligatoria”. El escritor mexicano, Adolfo Castañón, amigo de Varela, la describió como ” poeta, lectora, alentadora de jóvenes poetas, editora, ciudadana y gran señora de la palabra y el silencio, guardia celosa del lugar del canto”.






“Dama de blanco” de Blanca Varela



el poema es mi cuerpo

esto la poesía

la carne fatigada

el sueño el sol

atravesando desiertos

los extremos del alma se tocan

y te recuerdo Dickinson

precioso suave fantasma

errando tiempo y distancia

en la boca del otro habitas

caes al aire eres el aire

que golpea con invisible sal

mi frente

los extremos del alma se tocan

se cierran se oye girar la tierra

ese ruido sin luz

arena ciega golpeándonos

así será ojos que fueron boca

que decía manos que se abren

y se cierran vacías

distante en tu ventana

ves al viento pasar

te ves pasar el rostro en llamas

póstuma estrella de verano

y caes hecha pájaro

hecha nieve en la fuente

en la tierra en el olvido

y vuelves con falso nombre de mujer

con tu ropa de invierno

con tu blanca ropa de

invierno

enlutado

Héctor Viel Temperley

“También recuerdo que cuando yo era muy chico vivía en Vicente López, y todas las mañanas mamá me llevaba al río, cargado en la espalda. Yo todavía no sabía caminar. Y un día me caí al agua. Recuerdo que estaba sentado debajo del agua en paz, sin extrañar absolutamente la vida, la respiración, el mundo. Lo único que sentía era el éxtasis de ver una pared color tierra cruzada por el sol: era un manto anaranjado que yo tenía ante los ojos. Y era feliz”. (Viel Temperley en la única entrevista que dio, en este caso a Sergio Bizzio)






“Nació en una familia de origen inglés en 1933 y murió en 1987, hace exactamente veinticinco años. Fue publicista –como Fogwill que lo admiraba, que le escribió un poema homenaje, que contribuyó en gran medida a que se lo leyera–, hasta que decidió vivir de lo que provenía del campo materno y dedicarse sólo a escribir. Tuvo siete hijos. Escribía en un pequeño departamento –el último fue cerca de Carlos Pellegrini y Santa Fe– que salpicaba de bollos de papel. Pintaba. Sergio Bizzio le hizo la única entrevista que conocemos. Viel nunca presentó sus libros y se movió ajeno al núcleo literario de los setenta y ochenta –con la salvedad de su relación con Enrique Molina–.” (Fuente: Revista Eñe)






“Qué calor hace, madre”



Qué calor hace, madre.

Quiero inyectarme un poco

de agua helada

en la vena del brazo.



Hasta en los cielos últimos

necesita beber agua

la carne.



El verano en que resucitemos

tendrá un molino cerca

con un chorro blanquísimo

sepultado en la vena.

Aldo Pellegrini

Al gran surrealista argentino, ¡salú!






Aldo Pellegrini (Rosario, 1903 – 1973), médico de profesión también fundó del primer grupo surrealista sudamericano, “primer grupo surrealista en un idioma distinto al francés”, según sus propias palabras.Creador de las revistas Ciclo, Letra y Línea, A partir de cero y Qué, que incluía a Carlos Latorre, Juan Antonio Vasco, Celia Gourinski, Enrique Molina, Oliverio Girondo, Francisco Madariaga, Juan José Ceselli, Julio Llinás, Olga Orozco y Alejandra Pizarnik).



“Alguien que despierta”



Abre tus ojos de barro

tus ojos de cielo y de noche interrumpida

tus ojos de alfombra, tus ojos pisoteados

ábrete a la luz y a la sombra y a los vientos

a la sombra negra que arrojan los cuerpos.



Árbol de la ceguera, de las muertes,

camino de las desapariciones,

marchas hacia los ojos abiertos del tiempo

hacia el agua pura del instante que corre

cuando te detienes te tornas invisible

cuando andas te destruyes

sólo eres la sombra de la idea de ser

pero con el hueco de tu mano ves todo

por el hueco de tu mano te derramas,

cuerpo ávido de caricias de atmósferas,

mil veces impasible, mil veces tierno

pero finalmente absorbido por la nada

que corroe lentamente el agua del tiempo.



He encontrado el secreto de tus ojos.



Yapa:

“En voz baja”



En voz muy baja

para poder atravesar la fragilidad de tu sueño

te haré la revelación de las formas

te contaré la belleza

de lo que nunca se vive

las maravillas que nacen imprevistas de la intensidad

del ardor

te enseñaré a caminar con firmeza en la oscuridad

a iluminar la noche con los deseos

a investigar el secreto inmortal

las aventuras galantes alineadas por orden

cronológico

de la vigilia

las borrará el sueño que busca la mujer que todos

rechazan

la mujer que enciende su espíritu caída en las

maravillas del amor

Yo

despierto

predico la absurda técnica de la irresolución

inmóvil

en voz muy baja

te revelo

que el mundo es una graciosa mentira inventada por el

buen humor de los mártires.

Betina Edelberg

#LosOcultosDePerroGris, Betina Edelberg.






Betina Edelberg (1921-2010) profesora de Literatura Francesa en la Universidad de La Plata; en la Universidad de Buenos Aires fue secretaria del Instituto de Historia de la Cultura Española Medieval y Moderna, también de “Los Cuadernos de Historia de España” y más tarde, secretaria del Instituto de Literatura Francesa.






Amiga de Jorge Luis Borges, Betina Edelberg compartió con él momentos mágicos, inteligentes conversaciones y tuvo el privilegio de haber escrito en colaboración el ensayo ‘Leopoldo Lugones’ (1955). También compusieron juntos un original ballet, una parodia hablada de las dictaduras (basada en el caudillismo peronista que Borges aborrecía), obra a la que dieron por título ‘La imagen perdida’ (1953) y que aún permanece inédita debido a la actualidad en Argentina del mal que denuncia.






SÁBADO A LA NOCHE



Porque sobreviven felizmente los lugares comunes

y no hacemos otra cosa que repetirnos

y la frase majestuosa nada inaugura

se vive entre cuatro paredes

se busca el sol el aire

y nos movemos entre cosas feriados

hablamos referimos

la familia nos contiene como un vaso

algún amigo nos traiciona

algún amigo hasta la muerte

milagro y maravilla del cuerpo

creer todavía en el alma.

Estamos entre los que no mandan

en un importante país olvidado y desconocido

pensando ya para nunca

en una ciudad dormida y destruida y excavada y reconstruida

somos su respiración.

Porque todo esto es cierto

como el sol o la luna o el amor

creer en el sábado a la noche

sin despertador

sin lunes todavía

y en casa o en la calle

y con y solamente conmigo y nuestra memoria y nuestro recuerdo

y nuestra imaginación y nuestro olvido

y con las historias que inventamos

porque entonces no existe la muerte que sorprende.



Fuentes:



http://www.betina-edelberg.net/

http://friendsofborges.is

Juan Filloy

“La lectura de su obra provoca de todo, menos indiferencia. Impactante, violenta, escatológica, es como un cachetazo en la nariz. Quizá por eso se lo condenó, desde los años 30, al peor de los olvidos para un escritor: el que casi nadie lo ha leído en su propio país” Mempo Giardinelli






“Juan Filloy (se pronuncia Fiyoy -advierte- ‘porque es un apellido gallego y no irlandés’) es autor de una vasta obra de cuarenta y dos volúmenes, dieciocho de los cuales están inéditos. Poeta, cuentista, novelista, ensayista y traductor, en su bibliografía figuran joyas como sus novelas ‘Op Oloop’ (se pronuncia Opolop, enseña, ‘porque es un apellido primitivamente holandés, como Roosevelt, que no es Rusvelt’)y ‘La potra’, y de toda la saga de cuentos titulada ‘Los Ochoa’ (…)

Una peculiaridad de esa obra es que todos sus títulos constan de sólo siete letras. ‘Pero no por vocación pitagórica ni por aritmosofía -aclara- sino simplemente porque se me dio la gana. Todo obedece a juegos de espíritu, síntesis y proporción; no hay ninguna implicación esotérica’.






—Alguna vez he pensado que “Rayuela” no se hubiera escrito sin “Op Oloop” como antecedente.

—Me alegra que lo diga. Yo pienso lo mismo. Y otro tanto sucede con Leopoldo Marechal en “El banquete de Severo Arcángelo” que tiene la misma tesitura que “Op Oloop”, que es de 1934. Pero le decía: yo guardo una real simpatía por Julio Cortázar pese a que, le confieso, él utilizó muchos de mis giros literarios, muchas ideas, en sus escritos. Eso lo descubrió Paulina, mi mujer, un día: “Che —me dijo— ¿no te parece que este muchacho hace esto como vos, hace aquello como vos?” Sí, le respondí, dejalo…

Creo que el recuerdo que siempre me brindó Cortázar en sus obras, en sus conferencias, ha sido producto de una especie de cargo de conciencia insoslayable que habrá tenido (…)

—¿Nunca le interesó el éxito; nunca le preocupó?

—Absolutamente. Y acaso por eso es que no me ha llegado. Porque yo jamás he movido un dedo, jamás he visitado una editorial. Yo costeaba mis ediciones: 300, 400 ejemplares, en imprentas de Río Cuarto, y alguna de Buenos Aires, y los regalaba a mis amigos (…) Jamás vendí un libro.

(Juan Filloy entrevistado por Mempo Giardinelli,revista Puro Cuento, número 6, septiembre/octubre 1987)



La yapa: los dibujos de Filloy






En marzo de 2013, a más de una década de haber fallecido el escritor, Monique Filloy -hija del riocuartense- se puso en contacto con Ariel Liendo –uno de los actuales curadores de la obra- porque tenía un baúl “lleno de cosas de su padre”, y quería saber si algo podía hacerse con ese material.






Allí fue cuando Liendo se encontró con más de 250 dibujos que el escritor realizó en su período como Juez de Paz en Río Cuarto: retratos y caricaturas de los sumariados, plasmados en los mismos pliegos en los que tomaba las declaraciones de estas personas.

El Oculto: Ángel Bonomini

#LosOcultosDePerroGris: Ángel Bonomini, novio de María Elena Walsh (escribieron juntos un libro de poesía del que, luego, ella renegó), reconocido cuentista del género fantástico y un poeta excelso.




“Oficio y finalidad”



Repetir una y otra vez

aquello de que se carece

a fin de que a fuerza de insistirlo

quede creado:

dibujar en el aire

hasta que el sonido del rasgo

se convierta en silencio.



Y así, cada piedra contenga su rostro;

y cada instante de sordera contenga su voz;

y cada partícula de obscuridad

revele el sol de su presencia,

y cada gota de muerte

devenga semilla.



Se trata de buscar la palabra

para callarla.

La oculta: Amelia Biagioni



#LosOcultosDePerroGris: “a marido regalado/ no se le mira el príncipe”, le gustaba decir a Amelia Biagioni. Poeta predilecta de María Elena Walsh, amiga de Borges y Mujica Láinez, perdió las cátedras en la universidad por ser perseguida por el peronismo. Exiliada, mantiene correspondencia con Alejandra Pizarnik. Dueña de un humor extravagante y también pueblerino. En su opinión, Alejandra (Pizarnik) era la dolorosa, Olga (Orozco) la hechicera y ella, la cósmica.

“Lluvia” de Amelia Biagioni

Llueve porque te nombro y estoy triste,
porque ando tu silencio recorriendo,
y porque tanto mi esperanza insiste,
que deshojada en agua voy muriendo.
La lluvia es mi llamado que persiste
y que afuera te aguarda, padeciendo,
mientras por un camino que no existe
como una despedida estás viniendo.
La lluvia, fiel lamido, va a tu encuentro.
La lluvia, perro gris que reconoce
tu balada; la lluvia, mi recuerdo.
Iré a estrechar tu ausencia lluvia adentro,
a recibir tu olvido en largo roce:
Que mi sangre no sepa que te pierdo.

(de “Sonata de soledad”, 1954)

El oculto: Horacio Castillo

#RePost #LosOcultosDePerroGris

Otro de los placeres que sólo nos damos en Perro Gris: Horacio Castillo, nuestro poeta oculto del día <3

“Melancolía”

Subes desde los dedos de los pies,
trepas por las rodillas, por los muslos,
tiñes cuerpo, boca, lengua,
te estancas en el corazón,
negro humor, agua muerta, miel
que mana cada noche de las estrellas.

“Siembra”

Ojo lacerado por el llanto,
ojo cegado por la finitud,
ojo cicatrizado por la esperanza,
aquí te siembro, en este yermo,
para que crezca al fin
la mirada limpia de los asesinos.

Fuente: “Tuerto rey”, Horacio Castillo, 1982.

El oculto: Edgar Lee Masters.

#LosOcultosDePerroGris Hoy: Edgar Lee Masters (EE.UU., 1868-1950)

   

“Masters se crió en el interior de Illinois. Estudió abogacía y a los veinticuatro años se mudó a Chicago. En 1893 se estableció como abogado laboral de trabajadores, inmigrantes, huelguistas y sindicatos. Abogado de día, escritor de noche: un tironeo constante entre su profesión y su vocación (otro ‘clásico’ en las vidas de escritores). En un intento por bancar económicamente su literatura, quiso ser juez; a diferencia de nuestro Juan Filloy, Masters no lo logró.

A los cuarenta y seis años de edad, ya había publicado once libros, pero seguía siendo casi un desconocido. Hasta que, durante una visita de su madre en mayo de 1914, conversa con ella sobre su tierra de origen. Lugares, personas… Tras despedirla, Masters vuelve a casa rumiando una idea: plasmar ‘un microcosmos que represente un macrocosmos’. Enseguida escribe ‘La colina’, el primer poema del futuro libro: ‘Spoon river’ (…)

En la obra, Masters sitúa un pueblo ficcional, Spoon River, en la zona de Illinois donde se crió. Imagina a sus habitantes; más precisamente, a sus muertos (…) ‘Todos, todos están durmiendo en la colina’, dice el verso que se repite en el primer poema.

Lo sigue una selección —una antología— de casi 250 almas, entre las muchas que descansan en ese camposanto. Cada poema tiene por título el nombre de una persona, y es una declamación breve en la que esa persona resume quién fue, cómo fue su vida. Un poco como epitafios, salvo que no son propiamente las palabras grabadas en las tumbas de los muertos, sino sus voces (…)

Fuente: Martín Cristal 

“La colina” Edgar Lee Masters

¿Dónde están Elmer, Hermán, Bert, Tom y Charley,

el indolente, el forzudo, el chistoso, el borrachón, el pendenciero?

Todos, todos duermen en la colina.



Uno se fue en brazos de la fiebre,

uno ardió en una mina,

uno fue liquidado en una pelea,

uno murió en la cárcel,

uno se cayó de un puente, trabajando para sus hijos y su mujer;

todos, todos duermen, duermen, duermen en la colina.



¿Dónde están Ella, Kate, Mag, Lizzie y Edith,

la sensible, la simple, la gritona, la orgullosa, la feliz?

Todas, todas duermen en la colina.



Una murió durante un aborto,

una de amor desdichado,

una en manos de un bruto en un prostíbulo,

una de orgullo deshecho, persiguiendo el ideal de su corazón,

y otra, que buscó un destino lejos, en Londres y París,

fue traída a su pequeño espacio junto a Ella y Kate y Mag;

todas, todas duermen, duermen, duermen en la colina.



¿Dónde están el tío Isaac y la tía Emily,

y el viejo Towny Kincaid y Sevigne Houghton,

y el Mayor Walker, que había hablado

con venerables hombres de la Revolución?

Todos, todos duermen en la colina.

Les trajeron hijos muertos en guerra

e hijas destrozadas por la vida,

y sus niños huérfanos, llorando;

todos, todos duermen, duermen, duermen en la colina.



¿Dónde está el viejo violinista Jones,

que jugó con la vida durante todos sus noventa años

enfrentando la nevada con el pecho desnudo,

bebiendo, alborotando, sin pensar ni en la mujer ni en la familia,

ni en el oro, ni en el amor, ni en la salvación?

¡Aquí lo tienen! Hablando

de las frituras de pescado de tantos años atrás,

de las carreras de caballos de hace tanto tiempo

en el bosquecito de Clary,

o de lo que Abe Lincoln había dicho

una vez en Springfield.

(Traducción de Enrique Butti y Silvio Cornú. Fuente: http://blogdelamasijo.blogspot.com.ar)

La oculta: Graciela Beatriz Cabal.

#LosOcultosDePerroGris: Graciela Beatriz Cabal: maestra, titiritera, alumna de Borges, correctora del legendario Centro Editor de América Latina, compañera de laburo del genial Boris Spivacow y una escritora… ¡una ESCRITORA!
“Secretos de familia” De Graciela Beatriz Cabal (Novela, Premio Especial Ricardo Rojas, 1989).
A mí los locos me dan mucho miedo. Pero más miedo me da ponerme loca.
“Loca como una cabra” dice mi papá de mi mamá.
A veces me parece que ya está, que ya me volví loca, y que me van a tener que encerrar en el Hospicio de las Mercedes, que queda aquí nomás, cerquita de casa.
Seguro que mi papá y mi mamá no van a dejar que me lleven a la rastra y me tiren en un sótano lleno de pis y ratones.
Pero a mi papá y a mi mamá nadie les va a llevar el apunte porque ellos también están locos.
Entonces me da tanto miedo que parece que me voy a morir.
Y le quiero decir a mi mamá y no sé cómo le tengo que decir.
O le digo y no me entiende.
“Estoy rara, mamá”, digo yo.
“¿Y eso qué es?”, dice mi mamá.
“No sé, tengo miedo”, digo yo, “y no entiendo”.
“¿Qué cosa no entendés?”, dice mi mamá.
“No sé, nada. La mano mía, la canilla, el zapato”, digo yo.
“Pensá en cosas lindas”, dice mi mamá. “Y pará un poco de leer”.