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Los escritores de pequeñas ciudades no tenemos la posibilidad de ser publicados por grandes editoriales sin tener que acatar sus lineamientos.
Menos aún, si las historias que contamos tiene como protagonistas a nuestra ciudad, sus calles y personajes.
Por esta razón, surge Perro Gris para dar impulso y trabajar de manera mancomunada con los escritores de San Pedro y, esperemos, de la zona.
Cada libro es especial para nosotros.
Nos encargamos de leerlos, revisarlos y encuadernarlos de manera artesanal.
Cada ejemplar es una expresión de nuestro amor al libro como obra de arte y como objeto.

William Faulkner

¡Queremos tanto a Bill! ❤️




Imagen: mapa de Yoknapatawpha hecho por el propio Faulker.



“La gran lección de Faulkner es cómo contar el tiempo en la novela. No hay datos, ni guiños, ni dispositivos. Simplemente hay que leerlo como si uno se metiera de a poco en el río Mississippi y dejara que la corriente lo arrastre…” Sylvia Iparraguirre



Triplete de “El ruido y la furia”:






“Un hombre es la suma de sus desdichas. Se podría creer que la desdicha terminará un día por cansarse, pero entonces es el tiempo el que se convierte en nuestra desdicha”.



“(…) Decía que los relojes asesinan el tiempo. Él dijo que el tiempo está muerto mientras es recontado por el tictac de las ruedecillas; sólo al detenerse el reloj vuelve el tiempo a la vida”.



“(…) Nunca se gana una batalla dijo. Ni siquiera se libran. El campo de batalla solamente revela al hombre su propia estupidez y desesperación, y la victoria es una ilusión de filósofos e imbéciles”.



Juan Carlos Cáceres

“Juan Carlos Cáceres viene haciendo una importante contribución a la creación de la música ciudadana en su múltiple tarea de compositor, actor, arreglador, pianista y cantante. Nos ha brindado una nueva manera de encarar el candombe, la milonga y el tango rioplatense. Desde la lejanía de sus varias décadas en París, Cáceres -como lo hizo en la literatura Cortázar- pudo recrear con gran talento el lenguaje de nuestra música popular”. Fernando ‘Pino’ Solanas.






Fue en el 70 que llegaron

en avión, en barco, a nado

y en España se quedaron.



Argentinos, uruguayos

y chilenos exilados

y sudacas los llamaron.



Con los años encontraron

otros sudamericanos

que la guerra ha dispersado.



Mil razones los llevaron,

hacia Europa se largaron

la esperanza entre las manos.



Sudamérica estaba triste,

Sudamérica estaba llorando.



Llegan sabios exilados,

vienen lumpen disfrazados

en artistas consagrados.



Futbolistas y dentistas

y muchos psicoanalistas

y avivados arribistas.



¡Ay, también los diputados!

y también los desplazados

y una manga de tapados.



Entre hombres y mujeres

de trabajo muy honrado

llegan chorros y avivados.



Barcelona los recibe,

la inocencia desplegada,

sin pensar en la piolada.



A Madrid fueron los vivos,

a Marbella la pesada

y en el resto la gilada.



Los errores han dejado

a españoles embroncados

por sudacas desbolados.



Pasó el tiempo y despertaron

los hoteles les cerraron

como perros los trataron.



Sudamérica estaba triste,

Sudamérica estaba llorando.



Sus abuelos se vinieron

a querer hacer la América

hace ya más de cien años.



Los yoyegas se olvidaron

que fue trigo americano

que en posguerra se morfaron.

Germán Tettamanti

Proteccionista y poeta, ¡gracias, Germán! Pasen por aquí






Allá el río. Y desde esta, mi atalayabarranca, observo sobre él las ondulaciones tímidas de la luna que sólo asoma medio rostro entre las cortinas negras del cielo. Se abre paso entre el murmullo de grillos y ranas una caricia de viento que recoge de mi mejilla una lágrima de desconsuelo. Entonces el grito de una lechuza alba me azuza a descubrir que río y cielo son uno durante la noche, que por un tiempo el día los separa para que, de un momento a otro, en la sera se vuelvan a unir.

Pintura de Gabriel Schiavina,óleo sobre tela, 75 x 75 cms.

Tu musa

Prohibido no amar… Desde Ecuador, “Tu musa”.






Me preguntas….. ¿que cómo te quiero?

Me hago la misma pregunta todos los días

Y sólo se me ocurre contestar:



Te quiero como se quiere aquello que no es mío

Pero que deseo poseer con toda mi alma.

Te quiero como aquella magia

Que desprende el brillo de tus ojos.

Te quiero como la luz

Que irradian tus mejillas encendidas.

Te quiero como el soplo de vida

Que despide tu sonrisa cuando apareces día a día.

Te quiero como la aceleración marcada

De cada uno de los latidos de mi corazón.

Te quiero como la dulce melodía

Que emite el sonido de tu voz.

Te quiero como el sabor de tus labios

Cuando me besas y calmas mi sed de ti.

Te quiero como tu aroma que emana de tu cuerpo

Al fundirnos en un cálido abrazo…



Y luego insistes en preguntarme: ¿Cómo es que te quiero?

Retoños de primavera🌹🌼

¡Felicitaciones Alexis! ¡Esto recién comienza!






Alexis, gimnasta de élite del CENARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo)

¡Hola! Soy Alexis Tettamanti, tengo catorce años y hago gimnasia artística.

Arranqué de muy chico. Era muy inquieto y mi mamá me mandó a hacer gimnasia.

Hace no mucho hice el ingreso para élite y tengo la posibilidad de ir a entrenar al CENARD en Buenos Aires.
Mi sueño es llegar a un juego olímpico. Admiro mucho a Nicolás Córdoba.

Entreno veinticinco horas semanales: hago de lunes a viernes. Son muchas horas: entreno lunes y miércoles de 18 a 21 hs. y martes y jueves de 14 a 17 hs. y de 19 a 21 hs.

Mis profesores no me tenían fe de que iba a llegar tan lejos. Y llegué.

“El gran Gattoni”

“’Casi ganar es lo mismo que perder’, aseguró alguna vez el Barón Gattoni, la figura más misteriosa y legendaria del catch argentino. Un ser errático y luminoso, un hombre de pasiones encontradas y amores volcánicos, de carácter imprevisible y fortaleza descomunal, Gattoni fue un grande de la lucha libre.






Después de triunfar en la Argentina, Gattoni lo abandonó todo y se embarcó en un tour deportivo alucinante y demencial, que lo llevó a Brasil, Estados Unidos, Canadá, Australia, Chile y que, ya viejo, lo encontró como luchador de sumo en Japón. Mientras tanto, en Buenos Aires, y excepto por unas pocas postales, su familia nunca más supo de él.

El Gran Gattoni reconstruye aquella saga de la mano de su nieto, Claudio Peroni, que paso a paso va descubriendo la vida aventurera de su abuelo, un superhéroe mítico de la infancia que parece rejuvenecer a medida que pasan los años (…)”.



#PerroGrisRecomienda“El gran Gattoni. La fabulosa leyenda de un campeón de lucha libre” de Claudio Peroni (Sudamericana, 2005)






“Al lado del abuelo, Karadagian se perdía. Era veinte centímetros más bajo y pesaba treinta kilos menos. Se destacaba, sin embargo, por su actitud arrogante. Inflaba el pecho y lo dejaba así, como si no necesitara respirar más, dándose porte y petulancia.

—¿Cómo le va, Gattoni?—lo saludó, gesticulando exageradamente—. Aun no nos han presentado.

—Pero ya me conoce, así que es lo mismo. Yo también sé quién es usted.

—Lo vi pelear y quiero desafiarlo. Le propongo una lucha ‘a cara de perro’—dijo Karadagian.

—Gracias, no me interesa—contestó, parco, mi abuelo.

—¿Tiene miedo, Gattoni?

Esperaba esa respuesta. Era la más común: se aceptaba el reto o se era un cobarde. No había términos medios.

—No conozco el miedo y no veo por qué tengo que conocerlo ahora.

—Lo desafío entonces. Que gane el mejor.

—Ya le dije que no. Nunca peleo con matones”.



“A los seis años descubrí Titanes en el ring y supe que mi abuelo había sido amigo del Caballero Rojo, de la Momia, de El Ancho Peuccelle y del Gitano Ivanoff. Lo miraba en un televisor blanco y negro que había en la cocina y no podía creer que el ‘Gran Gattone’ se hubiera codeado con ellos.

—¿Ves ese petiso?—señalaba mi mamá—. Ése es Karadagian. Tu abuelo siempre dijo que por su culpa tuvo que irse del país.

—¿Era muy malo con el abuelo?—pregunté.

—No, al contrario. Parece que cada vez que se encontraban, el petiso se escondía. Pero le hizo la vida imposible.

—¿Por qué?

—Porque sabía que tu abuelo le iba a ganar siempre”.

Luis Felipe Noé

Noé x Mirta ¡Gracias por tu generosidad!




A veces nombramos el caos como un desorden, o es acaso el movimiento que todo lo lleva, arrastra, ubica, para comenzar otro inquietante juego de nuevas situaciones. Como las pinturas de Luis Felipe “Yuyo” Noé. Un constante vaivén en ellas nos invita a dejarnos atrapar por el color, el asombro y miles de preguntas.

Unas preguntas que tendrán, posiblemente alguna respuesta, tal vez momentánea. Nuestra evolución como personas, nos llevará a volver a preguntarnos, confirmando que seguimos vivos.

Hasta el miércoles 20 de Septiembre permanece abierta, en el Museo Nacional de Bellas Artes, de la ciudad de Buenos Aires, la muestra “Luis Felipe Noé. Mirada prospectiva”.

El martes 19, 18,30 hs, habrá una visita de cierre, guiada por Cecilia Ivanchevich (curadora de la muestra) junto a la investigadora alemana Lena Geuer.

Juan José Oppizzi

¡Bienvenida la poesía de Juan! ¡Mil gracias!






“Fraternal” de Juan José Oppizzi



Andamos juntos

el olvido y yo.

Él no recuerda quién soy;

yo no recuerdo quién es.

Acaso ninguno existe.



“XVIII”



Allá está

el que has de ser.

No temas.

Una vez me mostraron

quién sería yo:

un hombre de oscuras ropas

y gesto claro.

No me agradó, recuerdo.

En los años lo perdí,

hasta que un espejo

me reveló todo.



“XIX”



Ahora soy

verbo conjugado en el presente,

criatura hecha

de un hoy grueso.

Pero mis ladrillos

responden a una argamasa inestable

y a un hilo de furtivos cambios.